Todo lo que nos rodea es complejo. Pero ¿cuanto influye el entorno en nuestro anhelo de simplicidad?
¿Cuanto determina una situación dada lo que se dice o lo que se calla?
En las Tertulias de la Complejidad nos encontramos a hablar sobre complejidad. Pero ¿Qué tiene esto de complejo?
Así surgió..
Después de algunos almuerzos y meriendas desparramadas por la ciudad, Mario Lucas Kiektik y Alejandro Piscitelli decidieron iniciar unas alegres discusiones sobre el asunto de la complejidad.
Durante el año 2006 convocaron a amigos, profesionales y contactos y les propusieron trabajar sobre temas de interés común en torno a la complejidad desde distintas perspectivas y recorridos.
Eso hicieron y durante 10 encuentros sostuvieron algunas preguntas: ¿Como pensar lo complejo sin simplificarlo? ¿Como diseñar lo emergente? ¿Como encauzar lo espontáneo? ¿Como el eludir lo complejo volvía más complicado el ejercicio de nuestras profesiones?
Varias cosas los llevaron a moverse, luego, fuera de las sillas del grupo de estudio y lejos de los sanguchitos de miga al alcance de la mano, para pasar a las tertulias, a proponerse discutir la complejidad en un nuevo lugar, un nuevo entorno:
-abierto
-público
-complejo
-y porqué no complicado.
Así nacen las Tertulias de la Complejidad
¿Que son las Tertulias?
Las tertulias eran los lugares donde se actualizaban los gestos, donde se ponían al día los contactos y donde se hacían nuevas relaciones. Había tertulias literarias donde alguno comentaba a Rousseau o musicales, donde Esnaola practicaba el piano con el que después ensayaría el himno nacional.
Había tertulias de los ricos, allá por lo que hoy es el barrio de San Telmo, pero también había de las otras, tanguerías, galpones, burdeles, cafés, cabarets donde se refugiaba la noche de Buenos Aires, donde por 10 centavos se podía bailar una pieza.
Tanto unas como otras tertulias contaban con un “bastonero”, una especie de director de toda esa improvisación, que se permitía decir qué ritmo se bailaba y hasta como se formaban las parejas.
En estas tertulias la excusa no es el baile ni la literatura, sino el pensar la complejidad para diseñarla o quizás al revés, diseñar lo complejo para poder pensarlo.
¿Cómo participar?
Hay algunas reglas en el colectivo:
1-Cada ponente cuenta con no más de 5 minutos (controlados por el Bastonero) para expresar su idea y debe utilizar el cañón proyector. De esta manera todos los concurrentes pueden seguir en la pantalla lo dicho y el material se puede archivar en blogs para continuar el debate en la red.
Una vez terminadas las ponencias se organiza un debate sobre lo planteado entre todos los concurrentes.
2-Para poder exponer se necesita haber dado un “presente” en un listado a tal fin, al menos en un encuentro anterior.
3-Se solicita una contribución de 10$ en la mesa de entradas, que incluye una consumición.
Sean todos bienvenidos a las noches de la complejidad!








